• 25 FEB 13
    Fisura anal

    Fisura anal

    La fisura anal se puede definir como una úlcera situada en la parte final del canal anal, de aparición frecuente y que ocasiona grandes molestias en forma de dolor intenso pese a su pequeño tamaño.

    La causa inicial de estas úlceras es multifactorial, siendo la más importante la asociación al estreñimiento crónico.

    Existen muchos motivos que predisponen a la mucosa del ano a un traumatismo (paso de heces muy sólidas, diarreas muy líquidas e irritantes, tratamientos quimioterápicos, otras alteraciones anales previas como hemorroides, etc.).

    El dolor producido por la formación de esta ulceración desencadena una contracción refleja de la musculatura anal, lo cual complica una correcta cicatrización de la fisura y una perpetuación de esta enfermedad. Los tratamientos aplicados van dirigidos a vencer esta contractura o hipertonía muscular.

    El dolor es el síntoma principal de la fisura anal, agudo y de carácter cortante, claramente asociado con el paso de las heces durante la deposición y que persiste durante horas después de la misma.

    Se suele acompañar de sangrado autolimitado, sobre todo con la limpieza tras la deposición. Además, en ocasiones, también se asocia con la presencia de prurito o escozor en el ano.

    Existen ulceras anales de presentación atípica(sin dolor, sin sangrado,…), es importante ser revisado por un coloproctologo para investigar causas menos frecuentes y más peligrosas, ya que suelen ser la causa de dichas fisuras(ETS, linfoma, VIH, Enfermedad de Crohn, etc).

    El diagnóstico de la fisura anal se basa en la historia clínica y la exploración cli nica realizada por su coloproctólogo.

    El control del estreñimiento y una correcta higiene anal serán las primeras medidas terapéuticas. Una dieta rica en fibra, y la asociación de “formadores de bolo”(compuestos de semillas que

    favorecen la realización de deposiciones blandas y no diarreicas y que son sustitutos de la fibra vegetal). Asimismo, se recomienda la realización de baños de asiento con agua templada durante 10-15 minutos después de cada deposición.

    Tratamientos tópicos a base de pomadas o cremas que contengan anestésicos locales, antiinflamatorios (corticoides etc.), nitroglicerina, como alivio sintomático. Con estas medidas se resuelven la gran mayoría de las fisuras anales agudas (fase precoz).

    Se utiliza también la inyección de Toxina Botulínica a nivel anal con el mismo objetivo de relajar temporalmente la contracción esfinteriana.

    Estos tratamientos tienen un resultado inicial de curación de cerca del 90 por ciento en la fisura anal “aguda”, pero, con el tiempo, se ha demostrado que ésta baja al 30-40 por ciento.

    Cuando todos los tratamientos descritos fracasan, está indicado el tratamiento quirúrgico. Utilizando la Técnica Laser reducimos significativamente el dolor postoperatorio y el periodo de cicatrización.

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