• 25 FEB 13
    Incontinencia fecal

    Incontinencia fecal

    Se denomina incontinencia fecal a la perdida de control de salida de heces solidas, liquidas o de gases a través del ano en un ambiente social adecuado.

    Es más frecuente en las mujeres y en las personas de edad avanzada, aunque puede debutar a cualquier edad. Se calcula que su incidencia alcanza al 2% de la población, al 10% de las personas mayores de 65 años o al 5% de las mujeres después de partos vaginales.

    La incontinencia fecal se acompaña de cierto grado de incontinencia de orina en la mitad de los paciente.

    El control de la continencia depende del normal funcionamiento de cuatro factores: la percepción rectal, la capacidad de distension rectal, la fuerza del esfínter y del ritmo intestinal.

    El médico, tras una serie de preguntas dirigidas, puede formarse una idea sobre el factor o factores que están alterados en este mecanismo complejo que retiene las heces en el recto. El tacto rectal, que consiste en introducir un dedo enguantado en el ano, puede proporcionar datos sobre la potencia muscular del mismo. Si los escapes de heces son importantes o limitantes, se deben realizar pruebas especiales para conocer con precisión cuál es la causa de la incontinencia. Estas pruebas son, fundamentalmente, la manometría ano-rectal, que mide las presiones de los músculos de la zona, y la ecografía anal, que puede detectar las lesiones que existen en los músculos anales.

    En caso de asociarse a diarrea o estreñimiento, se debe estudiar primero la causa de los mismos y trata. Casi todos los casos de incontinencia fecal mejoran con un tratamiento adecuado:

    - Si existe diarrea y se conoce su causa, esta debe ser tratada. Si la causa no es conocida, se trata con dieta y, eventualmente, con preparados de fibra o con medicamentos antidiarreicos.
    - En los casos en que exista estreñimiento, se debe intentar controlarlo normalizando la frecuencia de las evacuaciones con dieta, preparados de fibra y laxantes. Si estas medidas no son suficientes, se debe “limpiar” el recto periódicamente con supositorios o con enemas.
    - Se deben intentar evitar las situaciones cotidianas que pueden originar la incontinencia fecal. La utilización de protectores como protege-ropa interior, compresas o pañales pueden proporcionar seguridad y evitar situaciones vergonzantes.

    El aprendizaje de ejercicios para potenciar la musculatura anal o para mejorar la sensibilidad del recto conocido como “biofeedback” y la estimulación nerviosa por via retrograda “Neuromodulacion del Nervio Tibial Posterior”, asociado a las medidas anteriores, son sencillos tratamientos realizados en consulta por nuestros expertos, que produce mejoría en la mayoría de los casos.

    El tratamiento quirúrgico que actúa reparando los músculos del ano cuando estos están dañados, o bien implantando modernos dispositivos como el ano artificial o neuroestimuladores de raíces sacras.! 

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